lunes, 22 de febrero de 2016
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Permiso Para Cambiar El Mundo.
Autoría:
-José David Carrillo Polo.
-Redactado por: José David Carrillo Polo.
-Hola soy Adam Strutch, desde niño siempre fui un chico de muy poco hablar, viví en una familia en donde el dinero era el suficiente para vivir, en mis ratos libres solía hablar con mi abuelo, antiguo profesor de Química jubilado después de 35 años lidiando con niños que no daban un centavo por aprender, solía hablar de temas interesantes de la química actual pues era mi pasión y mi clase favorita en la escuela, me llama la atención teorías de Dalton y los fantásticos hallazgos de los materiales de la tabla periódica que aún son un enigma para la ciencia de hoy en día, como era de esperar pues era el más destacado en mi escuela y estoy próximo a salir de este maravilloso mundo de aprendizaje como lo llamaba Albert Einstein, exactamente me faltan 6 meses para tomar la decisión que definirá mi futuro, pero una cosa que me tiene pensativo las 24 horas del día, es la “tradición” en mi familia, estudiar medicina, pero la verdad es que me quiero guiar por una rama de esta y con eso me refiero a la ingeniería química, de la cual me había estado comentando mi abuelo desde que tengo memoria, pero es una gran presión la cual siento en este momento prefiero no tocar el tema con mis padres, que me presionaran de seguir algo que no me apasiona.
La larga espera termino, hoy por fin después de tantos años de convivencia con mis amigos desde los 2 y medio ya llego la hora de la verdad un momento emotivo, con varios sentimientos encontrados, pero verdaderamente prefiero sair cuanto antes mejor.
Hoy 17 de marzo empieza mi rumbo hacia la profesionalidad como ingeniero químico, después de tantos encontrones con mis padres por la escogencia de mi carrera profesional. A pocos días después del inicio de mis estudios de ingeniería química con 2 meses de 10 semestres, recibí la noticia tal vez más impactante de mi jodida vida y es el fallecimiento de mi abuelo por causas “naturales” cosa que me inspiro a seguir más con el estudio y además seguir con todo lo que me enseño mi abuelo y mucho menos defraudarlo, surgieron demasiados obstáculos, tanto familiares como sociales, - lo típico, “¿Por qué no tienes novia?” pero la verdad no es un asunto relevante para mi en estos momentos, puesto que ya terminaría con esto en tan solo unos pocos meses, mientras realizo la tesis final de mis estudios químicos.
Al salir de la universidad me encuentro con un mundo abierto lleno de distintos medios laborales, encontrar un empleo en estas ciudades era algo no del todo fácil, pero gracias a Dios tengo contactos que me proporcionaron un empleo en un lugar en donde solo trabajaban las personas con mayor categoría en casos químicos, debieron revisar mi historial estudiantil y universitario que los dejo anonadados por las brillantes calificaciones de las cuales poseía, al empezar con mi nueva labor como productor de píldoras en esta fábrica tan prestigiosa los primeros días pude tener la sensación de satisfacción, que me indicaba a mí y a mi familia que mi nuevo oficio era un oficio respetable como cualquier otra, poco tiempo después empiezo a experimentar dolores de cabeza frecuentes, al principio disidí no contarle nada a mis padres, pues no quería alarmarlos por algo insignificante, pero cuando decidí contarles fuimos directo al hospital ya que notaban en mi un color anormal en mi piel y mis ojos tenían un aspecto extraño, al llegar al hospital me realice aquellas pruebas de rayos X, que semanas después me permitieron saber que padecía de una enfermedad neurodegenerativa hereditaria de mi familia llamado alzhéimer el cual se basaba en la pérdida de memoria en corto y largo plazo, pero este era un contratiempo que además de afectarme a mí, afectaba a la creación de lo cual e estado trabajando durante muchos años y es las píldoras que me permitirían llegar a la cura del VIH enfermedad que arrasa con la juventud de hoy en día, al llegar a una fórmula más que aceptable empecé a tener descuidos en mi memoria hasta el punto en el que olvide todo aquello que me tenía loco durante horas, esta enfermedad mato mi pequeña esperanza por encontrar la cura, ya después de 3 años lidiando con esta enfermedad, sin empleo y con todos mis recuerdos borrados de mi mente mi familia decidió que fuese inyectado con una vacuna la cual me dormiría hasta la muerte, y conmigo mismo mi esperanzas por cambiar el mundo, con 23 años el 14 de noviembre mi familia procede a matarme silenciosamente sin mi consentimiento, porque hasta perdí mis capacidades auditivas, de mis pocos recueros de aquella formula tan esperada por el mundo, me hicieron llorar por defraudar a mi abuelo, porque al fin y al cabo mis padres me mataron.
“solo quiero dejar como consejo que el corto tiempo de la vida nos permite hacer cosas maravillosas que en un solo paso nos permiten cambiar el mundo”- Adam Strutch.






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